1/28/2007

Reflexiones sobre "El diablo" de León Tolstoi


Si quien esto lea no ha leído antes “El diablo”, ese inquietante y aparentemente sencillo relato, hágalo de una vez, disfrute de un texto magistral y saque sus propias conclusiones. No haré yo como autores más sabios, que se pasan páginas y páginas hablando de escritos, autores y personajes, dando por supuesto que todos los lectores son tan leídos y sabios como ellos. Y como no puedo yo quitarme el afán didáctico de encima, mi primera recomendación es: “Léalo”. Porque antes es leer que otra cosa. Si una vez leído el relato, todo le queda lo bastante claro, estas reflexiones le serán innecesarias y, si acaso, por el gusto de seguir la palabra fácil y fluida, puede venir aquí como entretenimiento. Por el contrario, si el relato le produce la misma inquietud que a mí, y no le sirven los análisis inmediatos, venga aquí, lea lo escrito por mí y lo hablamos, porque en el encuentro de reflexiones se produce el nacimiento de la verdad.

Sin embargo, y llevada aún del afán didáctico, consciente de las apretadas agendas de las personas modernas, y quizás también para ayudarme a mí misma en la tarea, resumo en breve la historia, que no es otra sino la de un joven hacendado que hereda una finca ruinosa, con sus siervos incluidos, en la Rusia zarista. Yevgueni, que así se llama el protagonista, retratado física y moralmente como eso que llamaríamos una buena persona, agradable, justo e inteligente, se entrega a la tarea de remontar la finca y ponerla en producción. Recluido en el campo, soltero y solo, aunque con algunos remilgos de conciencia, se busca una campesina para satisfacer sus necesidades sexuales, por higiene, según se declara a sí mismo, con el fin de quitarse los escrúpulos. La pasión episódica por Stepanida, la campesina, se desarrolla paralelamente al trabajo organizativo de la finca. Llega un momento en que Yevgueni se casa con una muchacha que conoce en la ciudad, una señorita delicada y sentimental de la que se enamora. Momentáneamente olvida a la campesina y se aparta de ella; parece que eso es lo conveniente y adecuado. Pero su esposa pierde el hijo que esperaba, mientras que Stepanida tiene uno que bien podría ser suyo. Encuentros ocasionales con la joven campesina, tormentos interiores entre el deseo y el deber moral que él mismo se impone, le llevan cada vez más a sentirse poseído por alguien o algo que maneja su vida; finalmente, y cuando todo parece haber alcanzado su punto de perfección, pues la finca ha salido definitivamente de dificultades, su mujer ha tenido una niña por fin, y él ha entrado en política local como propietario respetado por todos, Yevgueni no puede soportar más la pasión que lo domina y toma una terrible determinación: se suicida. Sin embargo, la cosa no acaba ahí, sino que Tolstoi ofrece otro final en el que Yevgueni mata a la campesina. Es detenido y juzgado pero su pena es condonada y sustituida por penitencia religiosa porque su crimen se considera fruto de una locura transitoria. Regresa a su finca y allí se va degradando, alcoholizado e irresponsable.

9 comentarios:

el brazo de Cervantes dijo...

estoy deseando leerlo, aquí me paro , no he querido ni leer el resumen. No creo que pueda estar a la altura de tu nivel de análisis pero te juro que me han entrado unas ganas terribles de leerlo.

Clares dijo...

Venga, bracito de mar cervantino, son adulaciones. Cualquiera puede estar a "mi nivel de análisis", para empezar porque ni siquiera es un análisis. Quizás te entretenga leerlo.
Gracias por tu comentario.

El lector voraz dijo...

¿El derecho o el izquierdo? Me refiero al brazo de Cervantes.

El lector voraz dijo...

¿El derecho o el izquierdo? Me refiero al brazo de Cervantes.

Clares dijo...

No tengo ni idea de qué brazo cervantino se trata, pero en cualquier caso, que alguien se llame el brazo de Cervantes es absolutamente encantador. Me imagino que la gracia del asunto es que fuera el brazo averiado, el brazo tonto de Cervantes, por amor humano y literario. Ahora bien, sí me gustaría saber qué personaje se esconde tras el averiado brazo de ese genial escritor.

Diego García dijo...

Hola.

Me ha gustado mucho el análisis del libro de Tólstoi.
No lo he leído aún, pero en cuanto me haga con él, lo devoraré.

Una recomendación: La hora del diablo, de Pessoa (está editado en Acantilado). Magistral.

Saludos.

http://laventanadefenestrada.blogspot.com

Clares dijo...

Gracias, Diego, por tu comentario. Habrás visto que el artículo, demasiado largo, está dividido en varias entradas. Yo te recomiendo vivamente que leas el relato. Es apasionante. Una joya.

Anónimo dijo...

Creo que Lisa, la mujer de Evgueni, es un símbolo del amor egoista que Erich Fromm describe en su libro, el arte de amar. Lo único que le impulsa a Evgueni a contraer matrimonio con Lisa es hacer desvanecer ese sentimiento natural de separatidad con el mundo además de dar solvencia a los impulsos sexuales que él siente, dándoles esa vacua justificación de la "higiene".
El relato tiene un claro carácter psicológico, sólo se casa presionado por las convenciones sociales y lo de Stepanida es sólo un vivo ejemplo de la teoría Freudiana de la sublimación, no obstante a la ambientación del libro le encuentro muchos matices de culebrón y bajo mi opinión el extracto moral que de él se puede sonsacar es nulo. En cuanto a la narración creo que es demsiado rápida para absorver al lector y situarlo en un estado de plácido letargo en el que la historía estaría en concordancia.

Piero dijo...

Hola, no sabía que existía dos finales. Me ha gustado el estilo de la narración, muy sencilla pero muy gráfica también incorporando pequeños diálogos de tipo coloquial entre los personajes que los humaniza..el tema es interesante, la imposibilidad de autocontrolar el deseo.

SAludos